2012/05/08
Seminário DPCT/PPG-PCT: Tecnologia Social e Economia Solidária: construindo a ponte
11 de maio de 2012, 10h
Auditório Instituto de Geociências da UNICAMP
Palestrante: Prof. Renato P. Dagnino (Professor Titular do DPCT/IG/UNICAMP)
Texto disponível: ftp://ftp.ige.unicamp.br/pub/DPCT/
Arquivo: Seminario11MaioRDagnino
Contamos com sua participação.
Evento aberto a todos.
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DPCT/IG/UNICAMP
Tel/Fax: (19) 3521.4555
2012/03/22
Jornada de discusión de políticas: Difusión de algodón transgénico en la agricultura familiar: Balance y alternativas para el MERCOSUR
Salón de Usos Múltiples, Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (Córdoba 2122, 1er piso).
El Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT) - Argentina, el Núcleo de Economía de la Universidad Estadual de Campinas - Brasil, el Instituto de Desarrollo - Paraguay y el Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educación Superior (REDES) - Argentina, invitan a participar en esta Jornada que se realizará el martes 10 de abril de 2012 de 9 a 17.30 horas, en el Salón de Usos Múltiples de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (Córdoba 2122, 1er piso).El encuentro se realiza con motivo de la finalización del proyecto de investigación “Cómo mejorar los beneficios socioeconómicos de la utilización de algodón GM entre los pequeños productores del MERCOSUR”, financiado por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de Canadá.
El estudio buscó comprender las necesidades, prácticas y comportamiento de la pequeña producción algodonera en áreas escogidas de Argentina (provincia del Chaco), Brasil (región Norte de Minas Gerais) y Paraguay (San Pedro e Itapuá). El objetivo fue identificar los principales beneficios y problemas que tuvo la difusión de los transgénicos para este grupo, con la idea de proponer acciones que pudieran llevarse adelante para mejorar los beneficios que obtienen los usuarios más vulnerables.
La investigación permitió demostrar que el impacto de los OGM está lejos de ser homogéneo y cuestiona los beneficios de estas tecnologías para los agricultores pequeños, basándose en la idea de que la tecnología no es un artefacto neutro cuyas virtudes y defectos son transferibles uniformemente, y señalando que cuando el contexto social cambia, las tecnologías tienen distintos efectos, consecuencias y significados.
El evento está orientado a promover la discusión sobre el papel de la ciencia, la tecnología y la innovación en las dinámicas de desarrollo rural e inclusión social.
Entre los panelistas se encuentran altos representantes del Poder Ejecutivo y Legislativo de la Nación, investigadores del INTA, representantes de IDRC, de organizaciones sociales y de otras instituciones relevantes para la formulación de políticas en el sector agropecuario, con foco en la pequeña producción.
Por razones de espacio, le rogamos confirmar su participación a jornada@fund-cenit.org.ar
Enlaces:
Programa de las jornadas
Resultados del proyecto (descarga documento de trabajo)
Visita el sitio web del Cenit: www.fund-cenit.org.ar
2011/11/24
Innovación sostenible: clave para desarrollo global
Reproducimos esta nota publicada por David Dickson en SciDevNet:
Innovación sostenible: clave para desarrollo global*
Por David Dickson, 11 noviembre 2011
Innovación basada en ciencia debe ser centro de la agenda de desarrollo en la reunión Río+20 del 2012. Pero la verdadera batalla será política.
Como un signo ominoso de lo que vendrá, la reunión del G20 de las principales economías del mundo, realizada en Cannes, Francia la semana pasada, estuvo dominada por la discusión de las turbulencias financieras en Europa, eclipsando el debate, que muchos esperaban, sobre el futuro del desarrollo mundial.
El orador principal de este tema fue Bill Gates, fundador de Microsoft y de la Fundación Bill & Melinda Gates, que aprovechó la ocasión para recordarles a los participantes que, cualesquiera sean las dificultades de las naciones industrializadas del mundo, el problema más grande que encara el planeta en su conjunto sigue siendo la brecha entre ricos y pobres.
La solución, dijo Gates, consiste en encontrar formas de fomentar una mayor innovación tecnológica, en temas como la seguridad alimentaria y la eliminación de enfermedades. Solamente estimulando su propia capacidad de innovación, aseveró, los países pobres pueden sacar a la mayor parte de sus poblaciones de la extrema pobreza y de los males sociales que la acompañan.
Este es un mensaje que necesita repetirse tan frecuentemente como sea posible. En particular, la importancia de la innovación basada en la ciencia debe estar en el centro de las discusiones de la reunión Río+20 sobre desarrollo sostenible a realizarse en junio del próximo año. La innovación eficaz es la clave para el desarrollo, al igual que alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Pero la innovación incluye más que solo ciencia y tecnología. Es un proceso social en el que los factores económicos —y en última instancia— los políticos tienen importantes papeles que cumplir.
El verdadero desafío en Río será encontrar maneras de aprovechar esas fuerzas para lograr un resultado productivo mediante la innovación sostenible en lugar de dejar que se conviertan en un obstáculo para mantener a flote las negociaciones, como ocurrió en la cumbre climática de Copenhague hace dos años.
Complejidades sociales
Gates parece haber tenido en cuenta la complejidad del reto. En sus inicios, la Fundación Gates dirigió gran parte de su energía en lograr grandes y significativos avances científicos y tecnológicos en campos clave, condensados en su programa de 'grandes desafíos'.
Si bien estos han jugado un papel significativo en el restablecimiento de la importancia de la ciencia en la agenda internacional de desarrollo, también han estado en entredicho porque implican que el desarrollo puede ser un proceso impulsado por la ciencia, un enfoque de 'varita mágica' que ignora las complejidades de la aplicación de la ciencia para satisfacer las necesidades sociales.
En su discurso en Cannes, Gates tomó una posición más amplia, poniendo énfasis en la necesidad de abordar los procesos sociales, desde la política de patentes hasta la regulación gubernamental, a través de los cuales tiene lugar la innovación. Solo afrontándolos, señaló acertadamente, se puede alcanzar el pleno potencial de la ciencia para contribuir al desarrollo.
Sin embargo esto, a su vez, se topa con el marco político en el que operan estos procesos sociales. Y surge una nueva pregunta: el actual marco político ¿podrá fomentar el tipo de inclusión social que incluso Gates reconoce como necesario para lograr un verdadero desarrollo global? (Continúa >>)
2011/11/07
Plan Fénix en el marco deL V Congreso de Economía y Gestión - ECON2011
Facultad de Ciencias Económicas, UBA
Av. Córdoba 2122, C.A.B.A.
Martes 8 de noviembre
18.30hs. “Homenaje al Profesor Benjamín Hopenhayn”, Sala de Consejo Directivo (edificio viejo)
Miércoles 9 de noviembre
Mesas redondas:
9 hs.: “La crisis internacional y su impacto en la UNASUR”, Aula 438 (edificio nuevo).
Contará con las intervenciones de Ricardo Aronskind (Argentina), Carlos Bresser Pereira (Brasil), Alberto Couriel (Uruguay), y Martín Hopenhayn (CEPAL).
Moderador: José Miguel Amiune (Argentina).
11 hs.: “Economía y proyección regional de la UNASUR”, Aula 438 (edificio nuevo).
Contará con las intervenciones de Mónica Bruckmann (Perú), José Briceño Ruiz (Venezuela), Renato Dagnino (Brasil) y Aldo Ferrer (Argentina). Moderadora: Marta Bekerman (Argentina).
17 hs. “Perspectivas de la economía argentina (2011/2020)”,Salón de Actos (edificio viejo).
Contará con las intervenciones de Jorge Gaggero, Mercedes Marcó del Pont, Haroldo Montagú, José Sbattella y Héctor Valle. Moderador: Alfredo Zaiat.
Cierre de actividades: 10 de noviembre
10 hs.: Lanzamiento oficial del Foro: “Un Plan Fénix para América del Sur”. Consejo Directivo (edificio viejo).
http://www.econ.uba.ar/planfenix/index2.htm
2011/09/20
Entrevista a Renato Dagnino: "La ciencia no es neutral"*
"La ciencia no es neutral"
Renato Dagnino, especialista en Ciencia y sociedad. El ingeniero brasileño sostiene que los científicos son ingenuos y que la ciencia no llega a la gente que la necesita.
por Lucas Viano
Cualquier proyecto de sociedad necesita de una plataforma científica para despegar. La plataforma que propone Renato Dagnino, ingeniero brasileño especializado en estudios de ciencia y sociedad, es completamente diferente a la actual.Dagnino visitó el Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad (CIECS) de Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba. Se diferencia de otros intelectuales porque tiene una propuesta que quizá suene utópica, pero que moviliza e invita a reflexionar.
Sostiene que las empresas controlan más del 70 por ciento de lo que se gasta en investigación y desarrollo (I+D) en el mundo. “¿Por qué los celulares de la misma marca tienen cuatro enchufes diferentes si el voltaje y amperaje son los mismos?”, se pregunta.
Su respuesta: “La razón es el consumismo exacerbado. El conocimiento está al servicio de los ricos. El 90 por ciento de lo que se gasta en ciencia está orientado al 10 por ciento de las personas más ricas”.
–¿Eso también ocurre eso en América latina, donde el 70 por ciento de la inversión en I+D la hace el Estado?
–Jorge Sabato ya decía que nuestro problema no es que no tengamos potencial en tecnociencia, lo que nos falta es demanda de I+D. Decía que hay tres buenos negocios con la tecnología: robar, copiar o comprar. Jamás un empresario va a desarrollar tecnología si puede robar, copiar o comprar. Y en eso, los empresarios nuestros son los mejores del mundo.
–Pero hay excepciones.
–Se dieron en segmentos en donde no había cómo robar, copiar o comprar: salud animal, vegetal y humana. El desarrollo de otras tecnologías se dio cuando había un interés del Estado. Ejemplo: Brasil con el desarrollo de aviones y Embraer.
–¿Cuál es su propuesta para cambiar esto?
–Hay que mirar las características intrínsecas de la tecnociencia. La ciencia no es neutral. Ese fue el error del marxismo, pensar que la ciencia era neutral y que tarde o temprano iba a ser apropiada por la clase trabajadora para su beneficio.
–Pero, ¿hay una propuesta superadora?
–Más del 50 por ciento de la población activa de Brasil, y de América latina en general, está en la informalidad. Pero no hay ninguna razón para pensar que esa gente se incorporará al sector formal. Nuestra idea es crear con este sector informal una economía solidaria, generar emprendimientos solidarios a partir de tecnología social. Producir los bienes y servicios que ellos necesitan.
–Un ejemplo.
–El 54 por ciento de la casas en Brasil son construidas por los propios moradores. ¿Por qué no pensar que el aluminio que reciclan los recolectores puede usarse y fundirse para hacer las aberturas de esas casas? De esta manera, no necesitarían comprarlas en el sector formal. Allí intervendría una tecnología distinta de la actual, una adecuación sociotécnica que debe desarrollarse con la gente.
–¿Hay conciencia entre los científicos para hacer esto?
–Los científicos de América latina siguen la ciencia que se hace en los países desarrollados. Esa es la frontera del conocimiento. El científico es ingenuo. Sólo quiere montar rompecabezas. Ésa cree que es su contribución a la sociedad. Tiene el corazón rojo y la mente gris, porque quiere una sociedad justa y ambientalmente sustentable, pero su conocimiento se usa para otros fines.
–¿Cómo se cambia eso?
–No hay lazo espurio o corrupción. Los científicos creen que investigan para un futuro más justo. Eso es lo más complicado de revertir. El problema es que esto no se discute dentro de la comunidad científica.
Heredero de J. Sabato
Renato Dagnino es profesor de la Universidad de Campinas desde 1977, donde colaboró en la creación de la primera incubadora de empresas latinoamericana. Es un continuador del Pensamiento Latinoamericano en Ciencia, Tecnología y Sociedad (Placts), iniciado por los argentinos Oscar Varsavsky, Amílcar Herrera y Jorge Sabato.
* Publicado el 17 de septiembre de 2011 en LaVoz.com.ar
http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/ciencia-no-es-neutral
2011/06/20
Entrevista a Martín Isturiz: ciencia y tecnología después del satélite
“Hay un discurso que identifica la transferencia de tecnología con las empresas privadas y no es así: muchas cosas pueden transferirse directamente de los organismos públicos a la sociedad”.
La ciencia después del satélite
Por Pedro Lipcovich
“La principal enseñanza del proyecto SAC-D Aquarius es que las entidades de la esfera pública pueden y deben trabajar en conjunto”, sostiene Martín Isturiz*, coordinador del Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología –que incluye científicos de distintas especialidades y provincias del país–. Para el satélite, el investigador destaca el vínculo entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), que condujo el proyecto, y la empresa estatal Invap, que participó en la construcción. Sin embargo, según Isturiz, esta feliz articulación aún falta registrarse en muchos otros campos de la ciencia y la tecnología: para erradicar la vinchuca que trasmite el Chagas, para el saneamiento del Riachuelo, para eliminar el arsénico del agua potable (que afecta a 12 millones de personas); tampoco, todavía, se concretó la acción coordinada para la producción pública de medicamentos. Isturiz destaca el rol del sector público: “Hay un discurso que identifica la transferencia de tecnología con las empresas privadas y no es así: muchas cosas pueden transferirse directamente de los organismos públicos a la sociedad”.
–En el satélite SAC-D Aquarius, se articularon especialmente la Conae, que depende de Cancillería, e Invap, empresa estatal de la provincia de Río Negro. Es fundamental que esta integración haya sido entre instituciones públicas; las patentes que genere serán públicas también. Contar con tecnología propia en radares, como los que construye Invap, o en satélites, es una cuestión de soberanía. El Aquarius servirá, entre otras muchas cosas, para monitorear el mar argentino y detectar la pesca ilegal. Y el país que no tenga satélites, cuando necesite información satelital estratégica, deberá pagarla, porque la tecnología se paga –afirmó Isturiz, que es investigador en la Academia Nacional de Medicina.
–A partir de este caso, ¿cómo evalúa otras áreas de la ciencia y técnica?
–En otras áreas vemos mucha fragmentación. Un problema importante y poco mencionado es la presencia de arsénico en las napas: entre dos y cuatro millones de personas en unas 12 provincias están afectadas por este tóxico de origen natural. El problema no se puede resolver sin una coordinación entre municipios, provincias y organismos de ciencia y técnica. El INTI armó ya un cuadro donde se localizan los problemas y las necesidades y definió metodologías y costos. Incluso se conectó con las autoridades de Santa Fe y Chaco y encara la experiencia de eliminar el arsénico del agua en poblaciones de esas provincias. Pero esto debería ser parte de una política nacional, y en ese nivel no se ha manifestado voluntad de coordinación. Hay que nuclear a todos los organismos que trabajen el tema. Mientras tanto, en distintos lugares hay proyectos desconectados, que no comparten ni complementan tecnologías para el mismo problema.
–¿Quién debería encargarse de esta coordinación?
–El Ministerio de Ciencia y Tecnología y también el Gabinete Científico Tecnológico (Gactec), creado por ley en 1996 para establecer las políticas de ciencia y técnica: está formado por todos los ministerios donde hay organismos de ciencia y técnica, que hoy son siete. Pero el Gactec nunca fue operativo.
–¿Qué otro ejemplo de articulación no lograda podría aportar?
–El saneamiento de cuencas fluviales, como Matanza-Riachuelo o Reconquista. Lo que se intenta ahora en Riachuelo-Matanza obedece a una sentencia de la Corte Suprema de Justicia en una causa determinada, no a una decisión política del Estado. Y aquí también, para que las soluciones sean efectivas, hacen falta coordinaciones interdisciplinarias y, en este caso, interjurisdiccionales. Es imposible resolver el problema mediante acciones fragmentarias.
–En el caso de la cuenca Matanza-Riachuelo existen también intereses poderosos como los de las empresas contaminantes.
–Sin duda, como también los hay en cuanto a la producción pública de medicamentos. El tratamiento en el Senado de la ley para ordenarla iba a ser el 1º de junio pero se postergó para el 29. Hay presiones y vacilaciones, como las hubo también en Diputados, que le dio media sanción. Recordemos que, en 2007, 25 laboratorios públicos se organizaron en una red nacional, con el soporte tecnológico del INTI. Los organismos, provinciales, nacionales, universitarios, municipales, estaban desconectados, reducidos a problemas sectoriales o locales. La idea era racionalizar la producción y la compra de insumos y plantear la investigación en convenios con organismos de ciencia y técnica y con universidades nacionales; cubrir las necesidades básicas asistenciales bajando los costos y regulando el mercado. El proyecto fue adoptado por Graciela Ocaña, cuando fue ministra de Salud, pero el ministro Juan Manzur lo dejó caer.
–¿En qué otras áreas se puede plantear la articulación que usted destaca?
–En la construcción de viviendas económicas. El Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE), del Conicet, tiene hallazgos como el aprovechamiento del plástico de botellas descartables para construir ladrillos. Concretó proyectos en algunas localidades pero, al no estar conectados con los planes oficiales de viviendas económicas, quedan como hechos aislados.
–Usted viene subrayando la acción del INTI...
–El INTI es un modelo en transferir los conocimientos a la sociedad. Generó cooperativas textiles con desocupados. Propició emprendimientos de pequeños y medianos productores agropecuarios para elaborar productos lácteos sobre la base de tecnología adaptada a microescala. Tiene proyectos para criaderos de pollos donde la “cama de los pollos”, formada por plumas, pasto y materia fecal, se usa para generar biogás. Pero estos proyectos deberían potenciarse y esto depende de voluntades políticas por encima del INTI: decisiones nacionales, provinciales o municipales.
–¿Como concibe usted la famosa “transferencia tecnológica”?
–Históricamente los organismos de ciencia y técnica como el INTI, el INTA, el Inidep (Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero), el Segemar (Servicio Geológico Minero Argentino), han funcionado en forma fragmentada. Y no siempre el Conicet se preguntó para qué sirve lo que sus investigadores hacen. El conocimiento utilizable debe ser transferido, y no necesariamente a empresas. Hay un discurso que se apura a identificar la transferencia de tecnología con la transferencia a empresas, y no es así: para algunas cosas sí puede serlo pero otras pueden transferirse directamente desde los organismos públicos a la sociedad.
Ver nota original en Página 12
* El Dr. Martín Isturiz es Investigador Principal del CONICET, Presidente actual de la Sociedad Argentina de Investigación Clínica (SAIC), trabaja en la Academia Nacional de Medicina y su especialidad es la inmunidad celular. Actualmente se desempeña como coordinador del Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología. http://www.grupogestionpoliticas.blogspot.com/
2011/02/07
Convocatoria a Proyectos de Tecnologias Sociales del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva
2010/11/25
2010/11/10
| Pintec 2008: Mais insumos para o debate sobre a política científica e tecnológica no Brasil Por Carolina Bagattolli | |
En JC e-mail 10/11/2010 | |
| "É preciso usar as informações da pesquisa para uma leitura crítica da realidade que ela apresenta e não do que se esperaria enquanto resultado da PCT" Carolina Bagattolli é doutoranda em Política Científica e Tecnológica no Departamento de Política Científica e Tecnológica do Instituto de Geociências (DPCT/IG) da Unicamp. Artigo enviado pela autora ao "JC e-mail":
Os dados da Pintec 2008 parecem reforçar algumas hipóteses que a edição anterior da pesquisa já nos permitia inferir. Dentre elas, o fato de que o aumento dos recursos públicos orientados à inovação empresarial parece não estar desencadeando um aumento do dinamismo tecnológico das indústrias. Aparentemente, os recursos públicos estão sendo utilizados primordialmente como uma alternativa frente ao uso de recursos próprios pelas empresas.
Num período onde o valor da renúncia fiscal do governo federal (segundo as leis de incentivo à pesquisa, desenvolvimento e capacitação tecnológica) quase duplicou, passando de R$ 2,6 bi em 2006 para R$ 5,1 bi em 2008 e a execução orçamentária da Finep chegou perto de se duplicar, passando de R$ 1,5 bi para R$ 2,8 - para citarmos apenas dois exemplos de fontes de recursos disponíveis -, a parcela da Receita Líquida de Vendas (RLV) alocada pelas indústrias inovadoras nas atividades inovativas reduziu de 2,8% para 2,5% - uma queda de quase 10% em termos relativos.
O percentual da RLV alocada especificamente nas atividades internas de Pesquisa & Desenvolvimento (P&D) permaneceu estável, em 0,6%. Como era de se esperar, isso se refletiu no grau de novidade dos nossos produtos e processos - que continua baixo e praticamente inalterado: apenas 0,7% dos produtos e 0,2% dos processos foram inovadores para o mercado mundial.
Ainda mais ilustrativo do descompasso (para não dizermos da "relação inversamente proporcional") entre a oferta de recursos públicos e o dinamismo tecnológico é o fato de que a percepção de importância das atividades de P&D (reconhecidamente, as de maior dinamismo tecnológico) por parte das indústrias continua diminuindo.
A primeira edição da Pintec apontava que, entre 1998 e 2000, 34% das indústrias inovadoras consideraram estas atividades de alta ou média importância. Nos períodos seguintes a mesma importância foi atribuída por cerca de 20% das inovadoras. Entre 2006 e 2008 apenas 12% das indústrias que inovaram consideraram as atividades de P&D como sendo de alta ou média importância.
A baixa percepção de importância das atividades de P&D fica evidente também na redução do número de inovadoras que desenvolveram estas atividades. Apesar da Taxa de Inovação (proporção de empresas inovadoras dentre o universo de empresas) ter aumentado, o número total de indústrias que desenvolveram atividades internas de P&D passou de 17% para 11%.
Por outro lado, a parcela de indústrias inovadoras que adquiriram máquinas e equipamentos enquanto atividade inovativa passou de 52% para 63%. Também fica evidente em termos de recursos humanos. Enquanto entre 2006 e 2008 foram titulados mais de 7 mil mestres e 3,5 mil doutores, o número de pós-graduados ocupados em atividades de P&D pelas indústrias inovadoras aumentou em 68. Vale a pena reforçar para não haver risco de enganos: o aumento não foi de 68% - foi de 68 pessoas pós-graduadas empregadas nessas atividades no grupo de indústrias inovadoras.
Outra hipótese que a Pintec 2008 parece reforçar é sobre a baixa importância atribuída pelas empresas inovadoras às relações cooperativas com universidades e institutos públicos de pesquisa - ponto enfatizado pela Política Científica e Tecnológica brasileira.
O percentual de indústrias inovadoras que estabeleceu relações de cooperação com universidades e institutos de pesquisa permaneceu estável. Todavia, a parcela destas que considerou estas relações de baixa importância e não relevantes dobrou.
Os dados acima (assim como outros tantos apresentados pela Pintec) nos permitem colocar em dúvida alguns pilares da Política Científica e Tecnológica (PCT) que persistem desde o governo FHC. Principalmente o de que as empresas precisam de mais recursos para aumentar sua propensão à inovação. Este argumento ignora completamente as condições de mercado nacionais e internacionais nas quais as empresas brasileiras estão inseridas.
A própria Pintec mostra que há outros fatores mais determinantes na decisão de investir ou não em inovação do que a disponibilidade de financiamento ou incentivos públicos. É preciso usar as informações da pesquisa para uma leitura crítica da realidade que ela apresenta e não do que se esperaria enquanto resultado da PCT. Só assim será possível utilizar os dados de uma pesquisa tão importante quanto esta para a formulação de políticas públicas coerentes com o ambiente econômico e social do Brasil. | |
