Los días 10, 11 y 12 de mayo
pasados, se llevó adelante el 2° Foro hacia otra economía en la ciudad de Mendoza. En el marco de este
evento que contó con la participación de más de dos mil personas, la Red de
Tecnologías para la Inclusión Social Argentina (REDTISA), el Instituto de
Estudios sobre la Ciencia y Tecnología (UNQ), la Fundación Plurales y el
Movimiento Agua y Juventud, convocaron a cooperativas y asociaciones civiles,
movimientos y organizaciones de base, instituciones de I+D y organismos
públicos a reflexionar y generar insumos de conocimiento para avanzar en
desarrollo de contenidos sobre innovación y desarrollo tecnológico en el marco
de la Economía Social y Solidaria (ESS).
Para ello se llevó adelante un
taller sobre tecnologías para la inclusión social que se realizó el 11 de mayo
que contó con la participación de más de 50 personas. El taller fue coordinado
por Santiago Garrido (IESCT-UNQ) y contó con la colaboración de Neli Zóttola y
María Marta Stanziola de la UTN (Facultad Regional Mendoza); Sabrina Accorinti,
David Caram y Sergio Nicolás Ilieff (INTI).
El debate partió de tres grandes
preguntas orientadoras: ¿Cómo podemos plantear procesos de innovación y cambio
tecnológico orientados al desarrollo inclusivo? ¿Qué políticas públicas
necesitamos? ¿Y cuáles normativas deberíamos proponer?
Uno de los ejes del debate fue la discusión sobre el modo en que esta dirigido el presupuesto público en ciencia y tecnología que asigna el 96% de los recursos y capacidades estatales de innovación están orientados a la competitividad empresarial, y sólo un porcentaje pequeño trabaja sobre los problemas más desafiantes de la pobreza y del desarrollo de sectores productivos de menor escala como las empresas recuperadas, cooperativas, movimientos y organizaciones sociales. (Continúa >>)
Uno de los ejes del debate fue la discusión sobre el modo en que esta dirigido el presupuesto público en ciencia y tecnología que asigna el 96% de los recursos y capacidades estatales de innovación están orientados a la competitividad empresarial, y sólo un porcentaje pequeño trabaja sobre los problemas más desafiantes de la pobreza y del desarrollo de sectores productivos de menor escala como las empresas recuperadas, cooperativas, movimientos y organizaciones sociales. (Continúa >>)

