Por Santiago Garrido
El aumento que experimentó la producción de biocombustibles a partir de cultivos comerciales en los últimos 10 años desató una polémica a escala global sobre los efectos negativos de este tipo de actividad. Sus críticos plantean que profundiza la concentración de la producción agrícola en monocultivos basados en capital intensivo que expulsan, cada vez más, a pequeños productores y campesinos de sus tierras. Esta situación agrava la desigualdad social en el ámbito rural, produce un aumento de las migraciones campo-ciudad y pone en riesgo la seguridad alimentaria de millones de personas.
Al margen de estos debates, y antes de la aprobación de la ley de biocombustibles en Argentina, en la provincia de Buenos Aires surgieron algunas experiencias alternativas de producción de biodiesel que expresaban como principal objetivo brindar soluciones a problemas sociales y ambientales produciendo biodiesel a partir de aceites vegetales usados (AVU).
En el año 2005 se inició un proyecto de producción de biodiesel a partir de AVU en el poblado de Ramón Santamarina, ubicado en el partido de Necochea. El municipio impulsó la experiencia después de participar, recolectando AVU en un proyecto similar en Tres Arroyos. Ramón Santamarina es una localidad rural ubicada a 65 kilómetros de Necochea. A lo largo de su historia esta población llegó a experimentar momentos de plenitud, llegando a contar, en 1940, con 3.800 habitantes. Sin embargo, con el cierre de la estación ferroviaria en 1961, comenzó a sufrir un proceso de despoblamiento creciente.
Las autoridades municipales de Necochea consideraron estratégico instalar la planta de biodiesel en la escuela agropecuaria que funciona en este pueblo. Para concretar este proyecto, el municipio firmó un convenio con la Sociedad Cooperadora de la escuela que establecía los alcances de la iniciativa y los aportes que iba a realizar cada una de las partes. El municipio financiaba la instalación de la planta, se encargaba de la recolección y traslado del AVU, y de la compra de los insumos necesarios (metanol y soda cáustica). La Escuela era la responsable de la instalación, operación y mantenimiento de la planta.
A pesar de lo diverso del aprovechamiento del biocombustible que impulsó el municipio, el mayor impacto socio-económico de la experiencia se produjo en Ramón Santamarina. En primer lugar, la planta de biodiesel se convirtió en la única boca de expendio de combustible -de cualquier tipo- del pueblo. La cooperadora de la escuela dispuso que el biodiesel fuera vendido a los vecinos del pueblo que era utilizado para camionetas, tractores, bombas y para calefaccionar los hogares. Además, el biodiesel producido impulsó una mejora sustancial el sistema de recolección de residuos y en los trabajos de mantenimiento de calles o del camino de entrada al pueblo.
Con el dinero recaudado de la venta del biodiesel, la cooperadora escolar sostenía una producción a mediana escala con gallinas ponedoras, pollos parrilleros, cerdos y productos de quinta. Lo producido permitía abastecer al comedor de la escuela y generar un excedente que se vendía entre los alumnos y a la comunidad.
Esta situación se modificó drásticamente a partir de 2006, cuando el Congreso Nacional sancionó la nueva ley de biocombustibles y luego en el año 2007, cuando el poder ejecutivo promulgó el decreto con el marco regulatorio correspondiente. Este último establecía como autoridad de aplicación responsable de regular la actividad a la Secretaría de Energía de la Nación que, a su vez, estableció condiciones para la habilitación de las plantas elaboradoras de biocombustibles similares a las de la producción de hidrocarburos.
La entrada en vigencia de estas normas de regulación dejó a la planta de Ramón Santamarina fuera de la ley. La misma presentaba serios problemas de seguridad en relación al equipamiento con el que contaban, en especial relacionado al sistema de bombeo y calentamiento. Cuando la nueva normativa entró en vigencia a comienzos de 2007, los responsables de la experiencia iniciaron gestiones para poder hacer los ajustes necesarios en la planta para lograr el reconocimiento necesario para seguir operando. Fue durante este proceso que pudieron comprobar las grandes deficiencias que presentaba la planta para lograr este objetivo. Frente a esta realidad, resolvieron parar la planta que realizó su última reacción en abril de 2009. El marco regulatorio impuesto, que no consideró -ni considera- la existencia de experiencias de este tipo, y afectó negativamente dinámicas concretas de desarrollo local.
La instalación de la planta de biodiesel que procesa AVU fue una estrategia para dinamizar una pequeña localidad rural que estaba agonizando. La experiencia se desarrolló como una continuidad de políticas orientadas al fortalecimiento del pueblo de Ramón Santamarina, como la creación de la escuela técnica agropecuaria. De este modo se propone un modelo de integración entre lo rural y lo urbano diferente.
En conclusión se puede afirmar que la producción de biodiesel a partir de aceites vegetales usados en el sur de provincia de Buenos Aires surgió articulando de forma particular elementos heterogéneos y generaron diferentes dinámicas de inclusión social. Estos procesos permiten comprender la complejidad que pueden presentar las experiencias y desarrollo de tecnologías sociales. Las mismas no pueden ser interpretadas de forma aislada, sino en una compleja red de relaciones de influencia mutua a partir de distintas dinámicas de problema-solución que se van encadenando en procesos de co-construcción de tecnologías, actividades económicas, dinámicas sociales y regulaciones.
* Para la elaboración de este artículo se utilizó la información recolectada a través de una serie de entrevistas personales con diferentes personas vinculadas con las experiencias analizadas. En este sentido quiero agradecer la paciencia y buena predisposición que tuvieron con el autor Alejandro Teodori y Willy Gutierrez Valencia de la Escuela Agropecuaria de Ramón Santamarina.
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2011/07/20
2011/07/11
Processo de produção de biocombustível
Por Rogério Bezerra da Silva e Alcides Peron
Desenvolvida em meados dos anos 2000 pelo “Professor Pardal” Paulo Lenhardt, a tecnologia processo de produção de biocombustível a partir de óleo vegetal usado está voltado à redução dos custos com a compra de combustível para caminhões e máquinas utilizados nas lavouras de cítricos de Montenegro (localizada a 55 Km de Porto Alegre-RS) e à redução dos danos ambientais causados pelo óleo de cozinha descartado pelos moradores e comerciantes na rede de esgoto da cidade.
O processo de produção do biocombustível envolve quatro etapas (ver Figura). Na primeira, o óleo vegetal, após ser usado em frituras, é armazenado em garrafas PET ou tonéis pelos moradores e comerciantes da cidade. A segunda etapa é a coleta do óleo pela equipe do IMCA (Instituto Morro da Cutia de Agroecologia), que hoje apóia o processo.
A terceira etapa é o processamento do óleo, que é dividido em cinco estágios: i) coloca-se o óleo coletado em um tanque para que as impurezas sólidas contidas nele decante; ii) retira-se o óleo do tanque; iii) mistura-se água ao óleo para dissolver o sal e o açúcar contidos nele; iv) ferve-se o óleo por alguns minutos para eliminar a água; v) como nem toda a água é eliminada nesse estágio, filtra-se o óleo com bombas equipadas com filtro prensa.
A quarta etapa é a conversão dos motores a diesel para receber o óleo vegetal processado. Nessa etapa, que distingue esse processo daquele de produção de biodiesel (em que se acresce soda cáustica ao óleo vegetal para diminuir a viscosidade dele), é instalado um kit, também desenvolvido por Paulo Lenhardt, no motor do veículo que utiliza a água quente que circula em seu radiador para aquecer o óleo vegetal até o ponto em que a viscosidade dele se equipare a do diesel convencional. Este sistema requer a instalação de um tanque de combustível adicional para o biocombustível.
A partida do veículo é dada com diesel e, depois do motor aquecido (o que leva de 5 a 10 minutos), o motorista aciona um interruptor instalado no painel do veículo que troca a alimentação de combustível para o óleo vegetal. O acionamento do interruptor pode ser feito a qualquer instante, mesmo com o veículo em movimento.
Figura: Processo de produção do biocombustível
Uma picape fabricada em 2001 vem sendo utilizada para testar a viabilidade do processo. Desde que a produção foi iniciada, a picape já rodou 240 mil quilômetros com biocombustível.
Uma dificuldade enfrentada por essa tecnologia é a concorrência com outras convencionais, tal como a de produção de biodiesel que, inclusive, vem recebendo maior apoio governamental.
Distinto do que ocorre em cadeias de produção de combustível convencionais, em que seus segmentos podem ser substituídos caso apresentem algum problema, todas as etapas de produção do biocombustível estão intimamente conectadas. Caso uma delas seja interrompida, todo o processo é paralisado, correndo o risco inclusive de não ser retomado.
Se no final do século XIX a indústria automobilística se apoderou do motor movido a óleo de amendoim, o convertendo a óleo mineral (diesel), o que se observa com o processo de produção de biocombustível a partir de óleo vegetal usado é o reprojetamento de uma tecnologia para servir à inclusão social, que possibilite aos atores sociais se libertarem das amarras do capital.
2011/06/20
II Workshop Internacional: “Tecnologia Social e Políticas Públicas na América Latina”
Los pasados 13 y 14 de junio se realizó el II Workshop Internacional: “Tecnologia Social e Políticas Públicas na América Latina” en el Centro de Convenciones de la Universidade Estadual de Campinas (UNICAMP), Campinas, Brasil. El evento contó con la participación de más de ciento cincuenta personas de diversos países, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Colombia, Estados Unidos. El evento contó con el apoyo del Canada's International Development Research Centre y del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico.
El workshop se realizó en el marco del proyecto "Tecnologías para la Inclusión Social y Políticas Públicas en América Latina", llevado a cabo por el Área de Estudios Sociales de la Tecnología y la Innovación del Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes (IESCT-UNQ/Argentina) y el Grupo de Análisis de Políticas de Innovación del Departamento de Política Científica y Tecnológica de la Universidad Estadual de Campinas (GAPI-DPCT-UNICAMP/Brasil) con el apoyo del Canada's International Development Research Centre.
Se expusieron experiencias de trabajo de construcción de conocimientos y políticas orientadas a las necesidades de la mayoría de los habitantes de la región, frente al escenario de grave exclusión social que caracteriza a las sociedades latinoamericanas. El objetivo del evento fue la movilización del potencial cognitivo existente en la sociedad para la construcción de sistemas tecnológicos orientados a generar dinámicas de inclusión a través de la resolución de problemas sociales y ambientales. El II Workshop Internacional: “Tecnologia Social e Políticas Públicas na América Latina” fue un espacio de debate vivo y de formulación de estrategias para el desarrollo de Tecnologías para la Inclusión social en América Latina.
2º Workshop Internacional sobre Tecnologia Social, um conceito em construção
Luiz Sugimoto
Fotos: Antonio Scarpinetti. Edição das imagens: Everaldo Silva
[13/6/2011] “Tecnologia social e políticas públicas na América Latina" é o tema que motivou um segundo workshop internacional organizado pelo Grupo de Análise de Políticas de Inovação (Gapi) da Unicamp. O evento, que busca fomentar o debate sobre desenvolvimento científico e tecnológico voltado para a inclusão nos países da região, está reunindo nesta segunda e terça-feira, no Centro de Convenções, pesquisadores do Brasil, Argentina, Chile e Uruguai, além de dois palestrantes convidados dos EUA. O apoio vem do CNPq e da Unicamp e do Internacional Development Research Centre (IDRC).
O workshop é coordenado pelo professor Renato Dagnino, pesquisador do Departamento de Política Científica e Tecnológica (DPCT) do Instituto de Geociências. Ele afirma que os governos latino-americanos vêm discutindo, cada vez mais, sobre a importância da tecnologia social como ferramenta contra a exclusão social. “É necessária uma tecnologia diferente da tecnologia desenvolvida para as empresas. Tecnologia social, na realidade, é um conceito em construção, podendo-se dizer até que se trata de uma utopia, assim como é utopia a sociedade que todos queremos. É muito mais fácil dizer o que não queremos, ou seja, esta sociedade marcada por um capitalismo selvagem na América Latina”.
O Gapi, que está vinculado ao DPCT, vem se dedicando há mais de uma década ao estudo das relações entre ciência, tecnologia e sociedade, refletindo também acerca da tecnologia social com o objetivo de gerar contribuições teórico-metodológicas para este debate. “Com estudos de casos desenvolvidos na América Latina, procuramos extrair uma metodologia para desenvolver tecnologia social. Temos 400 anos de ciência para o capital e promover esta transição é muito difícil, já que existe a questão política. Entendemos tecnologia social como uma plataforma política cognitiva de lançamento de uma sociedade mais decente”, completa Renato Dagnino.
A proposta, na visão dos organizadores do workshop, é gerar uma dinâmica de produção de conhecimento alternativa àquele monopolizada pelas grandes corporações, que têm subutilizado o saber tácito e historicamente acumulado. Segundo eles, a proposta da tecnologia social se diferencia radicalmente das abordagens deterministas que têm orientado a elaboração da política científica e tecnológica dos países da América Latina. O objetivo, enfim, é a mobilização do potencial cognitivo existente na sociedade para a construção de sistemas tecnológicos orientados à geração de dinâmicas de inclusão, via resolução de problemas sociais e ambientais.
O professor Hernán Thomas, da Universidade Nacional de Quilmes (Argentina), explica que seu grupo se vinculou aos brasileiros há três anos, respondendo por parte do esforço para se começar a gerar um aparato de análises comuns e melhor compreender a dinâmica das experiências com tecnologia social na região. “Uma surpresa foi a diversidade de experiências existentes; outra foi como, a partir da nossa posição analítica (ver o que funcionava, o que não funcionava e por que), surgiram vínculos interinstitucionais em diferentes países, formando-se uma fantástica rede social e tecnológica na Argentina, Brasil, Chile, Uruguai, Equador, Venezuela, Colômbia, Cuba e brevemente no Peru”.
Ver nota en el portal de UNICAMP
2011/04/19
Podcast sobre Biocombustibles
Podcast del Dr. Santiago Garrido del Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología - Universidad Nacional de Quilmes acerca de experiencias de producción de Biodiesel a partir de aceites vegetales usados.
Para escuchar el podcast:
O haga click aquí.
El pasado domingo 11 de abril el Dr. Santiago Garrido del Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología - Universidad Nacional de Quilmes fue invitado por el programa radial La Caravana (Radio Caravana) para hablar acerca de experiencias de producción de Biodiesel a partir de aceites vegetales usados.
La Caravana: domingos, de 11 a 12 hs por Radio Freeway 90.7, Zona Oeste, GBA, Argentina.
Para escuchar el podcast:
O haga click aquí.
El pasado domingo 11 de abril el Dr. Santiago Garrido del Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología - Universidad Nacional de Quilmes fue invitado por el programa radial La Caravana (Radio Caravana) para hablar acerca de experiencias de producción de Biodiesel a partir de aceites vegetales usados.
La Caravana: domingos, de 11 a 12 hs por Radio Freeway 90.7, Zona Oeste, GBA, Argentina.
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