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2012/02/09

Sobre saberes, tecnologías e inclusión social: La Red de Tecnologías para la Inclusión Social Argentina*

Paula Juarez, Lucas Becerra y Gabriela Bortz**


Los países de América Latina presentaron, en la última década, datos positivos en el plano económico. Sin embargo se mantienen alarmantes índices de subdesarrollo social y económico. Enormes proporciones de la población (oscilando entre el 20 y el 50% según los diferentes países e indicadores) viven en condiciones de exclusión, signadas por un conjunto de déficits: habitacional, alimentario, educacional y de acceso a bienes y servicios.

Aunque Argentina ha sido uno de los países más dinámicos en términos sociales y económicos en la región aún se encuentra en un panorama signado por la persistencia de la desigualdad en la distribución del ingreso y de déficits estructurales (vivienda digna, transporte, acceso a servicios sanitarios, energía y problemas ambientales, etc.).

La necesidad de generar capacidades para construir soluciones tecnológicas y cognitivas adecuadas a los problemas y a los recursos existentes surge entonces como prioridad clave. La complejidad tecnológica de las problemáticas sociales de vivienda, agua, y alimentos, así como otros (por ejemplo: la provisión pública de medicamentos, el acceso a bienes culturales, o a sistemas de transporte) configura nuevos espacios de intervención social, pero requiere de nuevas formas de articulación de distintas formas de saberes.

Niveles elevados de diálogo, negociación y articulación de saberes (comunitarios, ancestrales, científicos y tecnológicos) suponen formas más participativas en la construcción y determinación de los problemas concretos que afligen a una comunidad o región; democratizan la toma de decisiones; visibilizan problemáticas no detectadas; posibilitan nuevos tipos de soluciones y modifican prácticas verticalistas y ofertistas de quienes llevan adelante políticas y acciones relativas a mejorar condiciones vida de poblaciones en condiciones de vulnerabilidad y exclusión.

Sin embargo, en el actual escenario nacional existen un conjunto de limitantes que traban el diálogo y la negociación de saberes: falta de articulación interinstitucional, escasez de espacio de debate, ausencia de base de datos, pocos grupos de investigación, profundización de mesas locales de diálogo, entre otros. Esto repercute en la potencia de las iniciativas públicas y de la sociedad civil orientadas a mejorar las condiciones de posibilidad para procesos de inclusión social.

A partir de la identificación de esta situación por parte de algunas organizaciones e instituciones públicas y privadas, se comenzó a trabajar sobre la complejidad del diseño, desarrollo, implementación y evaluación de Tecnologías para la Inclusión Social en términos cognitivos, prácticos y políticos.

Es posible definir las Tecnologías para la Inclusión Social como formas de diseñar, desarrollar, implementar y gestionar tecnologías orientadas a resolver problemas sociales y ambientales, generando dinámicas sociales y económicas de inclusión social y de desarrollo sustentable.
Las Tecnologías para la Inclusión Social alcanzan un amplio abanico de producciones de tecnologías de producto, proceso y organización: alimentos, vivienda, energía, agua potable, transporte, comunicaciones, entre otras.

Los actores principales de los procesos de desarrollo de Tecnologías para la Inclusión Social en la región son: movimientos sociales, cooperativas populares, ONGs, unidades públicas de I+D, divisiones gubernamentales y organismos descentralizados, empresas públicas (y, en menor medida, empresas privadas). Esta heterogeneidad de actores requiere necesariamente necesariamente del diálogo y articulación de saberes.


El rol de la RedTISA como medio para el diálogo de saberes

En la historia reciente, en agosto 2011, nació la Red de Tecnologías para la Inclusión Social Argentina (REDTISA) como una iniciativa del Área de Estudios Sociales de la Tecnología y la Innovación (IESCT-UNQ) en conjunto con la Fundación Plurales, el Movimiento Agua y Juventud Argentina, redes de cooperativas de trabajo, cátedras universitarias e institutos de CONICET.

El objetivo de la RedTISA es impulsar la organización, articulación e integración de un conjunto de instituciones de ciencia y tecnología, organismos públicos, movimientos y organizaciones sociales, y ciudadanos para contribuir al desarrollo del país mediante la información, formación y capacitación, asistencia técnica, difusión y reaplicación de Tecnologías para la Inclusión Social. Específicamente, promover la generación de recomendaciones de política pública en este sentido.
Para llevar a cabo este objetivo, es necesario apoyar y trabajar conjuntamente con aquellos grupos, instituciones y organizaciones que están poniendo sus conocimientos al servicio de generar otra forma –sistémica y estructural - de diseñar, desarrollar, implementar y evaluar tecnología orientadas al Desarrollo. En este proceso, el Programa Consejo de la Demanda de Actores Sociales del Ministerio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y el Servicio de Extensión Universitaria de la UNQ han apoyado y financiado la iniciativa.

En este sentido, la conformación y fortalecimiento de la Red de Tecnologías para la Inclusión Social Argentina constituye un aspecto estratégico, mediante el diálogo y la negociación de saberes, de la condición de viabilidad de la articulación e intercambio entre redes, instituciones y experiencias para construir el “cómo”, a partir de deconstruir prácticas, analizar experiencias (exitosas y fracasos), rediseñar, aprender y proveer formación.

Las interacciones generadas en red producen sinergias positivas, refuerzan las trayectorias institucionales, visibilizan iniciativas en curso y promueven el desarrollo de nuevas tecnologías y nuevos grupos, al tiempo que amplía el espacio político de las redes, movimientos y organizaciones sociales vinculados a estas experiencias de diseño y gestión de tecnologías.

Es supuesto básico del trabajo de la Red que todas las personas pueden ser protagonistas del cambio social. La asociación y la activa participación de investigadores, tecnólogos e gestores de TIS (de ONGs, instituciones de I+D, Universidades, empresas, etc.), tanto en la investigación como en las diferentes instancias de formación de recursos humanos, constituye una operación estratégica para la gestación de nuevas tecnologías adecuadas a la generación de dinámicas de inclusión social.
Por eso, la RedTISA busca generar y viabilizar tanto la apertura del proceso decisorio como la cooperación entre actores, organizaciones y redes, desarrollar nuevas iniciativas y consolidar las operaciones actualmente en curso. Comprendiendo que es necesario profundizar el entendimiento sobre el papel de la tecnología en las dinámicas de inclusión y exclusión social. Para así pensar y participar de la elaboración de las políticas públicas a partir de la democratización de la formulación de la agenda y de una nueva relación entre Estado-Sociedad. (Continúa>>)

2011/10/18

Para otra economía, otra tecnología: ¿Cómo enfrentamos este desafío?*

Por Paula Juarez, Lucas Becerra y Gabriela Bortz


Mientras que el crecimiento económico de América Latina en la última década no se ha traducido en una mejora sustantiva de las condiciones socioeconómicas y productivas de la población, han ido proliferando nuevas experiencias ligadas al desarrollo local donde se articulan nuevas concepciones de la economía y del diseño y gestión de tecnologías. Sin embargo, la magnitud e implicancias de estos procesos no han profundizado dinámicas de inclusión social más amplias.
Actualmente, dado el alcance, escala, profundidad de la problemática de la exclusión social, el desarrollo de tecnologías orientadas a la resolución de problemas sociales y/o ambientales reviste una importancia estratégica clave para el futuro de la región. En este escenario, resulta imperioso reflexionar sobre los problemas de inclusión/exclusión social, incluyendo en el análisis y la práctica de la Economía Social y Solidaria dimensiones relativas al rol de la tecnología. La incorporación de comunidades y grupos sociales dependerá, en gran medida, de la capacidad local de generación de soluciones tecno-productivas tanto adecuadas cuanto eficaces.

Pero entonces, ¿cómo la tecnología nos puede ayudar a generar un desarrollo más inclusivo?

Las tecnologías desempeñan un papel central en los procesos de cambio social. Demarcan posiciones y conductas de los actores; condicionan estructuras sociales y económicas; generan procesos de acumulación de capital y redistribución de la rentas; posibilitan o restringen el acceso a bienes y servicios; producen problemas sociales y ambientales; facilitan o dificultan su resolución. Esta perspectiva sostiene que la sociedad es tecnológicamente construida así como la tecnología es socialmente conformada.

Las Tecnologías para la Inclusión Social (TIS) son una forma de abordar esta problemática. Las TIS son “formas de diseñar, desarrollar, implementar y gestionar tecnologías orientadas a resolver problemas sociales y ambientales, generando dinámicas sociales y económicas de inclusión social y de desarrollo sustentable” (Thomas, 2011). Éstas alcanzan un amplio abanico de producciones de tecnologías de producto, proceso y organización, en distintas áreas tales como alimentos, vivienda, energía, agua potable, transporte, comunicaciones, entre otras, y tienen como actores fundamentales de sus procesos de desarrollo a movimientos sociales, cooperativas populares, ONGs, unidades públicas de I+D, divisiones gubernamentales y organismos descentralizados, empresas públicas (y, en menor medida, empresas privadas).

Ahora bien, ¿es lo mismo desarrollar tecnologías que sean soluciones paliativas y puntuales para situaciones de pobreza y exclusión, que desarrollar tecnologías que sean componentes clave de estrategias de inclusión social de tod@s?

A lo largo de la historia de más de medio siglo de concepción y uso de tecnologías orientadas a la resolución de problemas de pobreza y exclusión social se han desarrollado diversas experiencias de tecnologías apropiadas, tecnologías intermedias, grassroots, social innovations, base de la pirámide, entre otras. Si bien algunos de estos proyectos han sido considerados exitosos, la mayoría de éstos presentan numerosas restricciones: determinismo tecnológico, ofertismo, voluntarismo, paternalismo, uso de tecnologías maduras, falta de uso de nuevos conocimientos científico-tecnológicos, ausencia de uso de conocimientos consuetudinarios, relaciones problema/solución simples, no generación de economías de escala y alcance, ignorancia de relaciones de mercado, generación de economías de dos sectores, no utilización de nuevas herramientas de análisis, restricción a dinámicas de mercado, entre otras. Como puede verse, no es fácil desarrollar e implementar tecnologías que permitan generar dinámicas de inclusión de tod@s, entendiendo la inclusión como igualar los derechos de acceso a bienes básicos, dignificar las condiciones de existencia humana, generar nuevos espacios de libertad y, ante todo, mejorar la calidad de vida.

Por eso, es necesario e ineludible abandonar la concepción de las tecnologías sociales como recursos paliativos de situaciones de pobreza y exclusión, para pasar a concebirlas como sistemas tecnológicos orientados a la generación de dinámicas de inclusión, vía la resolución de problemas socioeconómicos y ambientales. El desarrollo de TIS redunda en ventajas económicas tales empleo, integración en sistemas de servicios, ampliación de los espacios económicos.

En este escenario, abordar la cuestión del desarrollo de estas tecnologías se ha convertido para nosotros en un desafío científico y técnico. Como Área de Estudios Sociales de la Tecnología y la Innovación del Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes (IEC-UNQ/Argentina) nos dedicamos a investigar, asesorar y compartir caminos de aprendizaje con distintos actores sociales sobre el rol de las tecnologías y las políticas públicas para la generación de procesos de inclusión social.

El trabajo llevado adelante en el marco del Proyecto "Tecnologías para la Inclusión Social y Políticas Públicas en América Latina” tiene como horizonte contribuir con la generación de capacidades en los actores relevantes involucrados en la implementación de tecnologías sociales o tecnologías para la inclusión social (investigadores, policy-makers, representantes de ONGs y de movimientos sociales), así como también colaborar con una mayor articulación entre los diferentes grupos de investigación, organismos gubernamentales y no gubernamentales e instituciones internacionales con el propósito de promover una dinámica de interacción para la consolidación de estos esfuerzos en el plano regional.


Datos de Contacto:

Proyecto Internacional: "Tecnologías para la Inclusión Social
y Políticas Públicas en América Latina” (UNQ/IDRC)

Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología,
Universidad Nacional de Quilmes (IESCT/UNQ)
Lic. Paula Juarez, Lic. Lucas Becerra, Lic. Gabriela Bortz

Mail: tecnologiasociales@escyt.org
Blog: http://tecnologiassociales.blogspot.com



* Nota publicada en Revista ES de Economía Social, Nº 0. Disponible online en http://issuu.com/indefer83/docs/revista_unqui