2011/07/20

Co-construcción de tecnologías, regulaciones y procesos de desarrollo local. Producción de biodiesel a partir de aceites vegetales usados en el sur de la provincia de Buenos Aires*

Por Santiago Garrido

El aumento que experimentó la producción de biocombustibles a partir de cultivos comerciales en los últimos 10 años desató una polémica a escala global sobre los efectos negativos de este tipo de actividad. Sus críticos plantean que profundiza la concentración de la producción agrícola en monocultivos basados en capital intensivo que expulsan, cada vez más, a pequeños productores y campesinos de sus tierras. Esta situación agrava la desigualdad social en el ámbito rural, produce un aumento de las migraciones campo-ciudad y pone en riesgo la seguridad alimentaria de millones de personas.

Al margen de estos debates, y antes de la aprobación de la ley de biocombustibles en Argentina, en la provincia de Buenos Aires surgieron algunas experiencias alternativas de producción de biodiesel que expresaban como principal objetivo brindar soluciones a problemas sociales y ambientales produciendo biodiesel a partir de aceites vegetales usados (AVU).

En el año 2005 se inició un proyecto de producción de biodiesel a partir de AVU en el poblado de Ramón Santamarina, ubicado en el partido de Necochea. El municipio impulsó la experiencia después de participar, recolectando AVU en un proyecto similar en Tres Arroyos. Ramón Santamarina es una localidad rural ubicada a 65 kilómetros de Necochea. A lo largo de su historia esta población llegó a experimentar momentos de plenitud, llegando a contar, en 1940, con 3.800 habitantes. Sin embargo, con el cierre de la estación ferroviaria en 1961, comenzó a sufrir un proceso de despoblamiento creciente.

Las autoridades municipales de Necochea consideraron estratégico instalar la planta de biodiesel en la escuela agropecuaria que funciona en este pueblo. Para concretar este proyecto, el municipio firmó un convenio con la Sociedad Cooperadora de la escuela que establecía los alcances de la iniciativa y los aportes que iba a realizar cada una de las partes. El municipio financiaba la instalación de la planta, se encargaba de la recolección y traslado del AVU, y de la compra de los insumos necesarios (metanol y soda cáustica). La Escuela era la responsable de la instalación, operación y mantenimiento de la planta.

A pesar de lo diverso del aprovechamiento del biocombustible que impulsó el municipio, el mayor impacto socio-económico de la experiencia se produjo en Ramón Santamarina. En primer lugar, la planta de biodiesel se convirtió en la única boca de expendio de combustible -de cualquier tipo- del pueblo. La cooperadora de la escuela dispuso que el biodiesel fuera vendido a los vecinos del pueblo que era utilizado para camionetas, tractores, bombas y para calefaccionar los hogares. Además, el biodiesel producido impulsó una mejora sustancial el sistema de recolección de residuos y en los trabajos de mantenimiento de calles o del camino de entrada al pueblo.

Con el dinero recaudado de la venta del biodiesel, la cooperadora escolar sostenía una producción a mediana escala con gallinas ponedoras, pollos parrilleros, cerdos y productos de quinta. Lo producido permitía abastecer al comedor de la escuela y generar un excedente que se vendía entre los alumnos y a la comunidad.

Esta situación se modificó drásticamente a partir de 2006, cuando el Congreso Nacional sancionó la nueva ley de biocombustibles y luego en el año 2007, cuando el poder ejecutivo promulgó el decreto con el marco regulatorio correspondiente. Este último establecía como autoridad de aplicación responsable de regular la actividad a la Secretaría de Energía de la Nación que, a su vez, estableció condiciones para la habilitación de las plantas elaboradoras de biocombustibles similares a las de la producción de hidrocarburos.

La entrada en vigencia de estas normas de regulación dejó a la planta de Ramón Santamarina fuera de la ley. La misma presentaba serios problemas de seguridad en relación al equipamiento con el que contaban, en especial relacionado al sistema de bombeo y calentamiento. Cuando la nueva normativa entró en vigencia a comienzos de 2007, los responsables de la experiencia iniciaron gestiones para poder hacer los ajustes necesarios en la planta para lograr el reconocimiento necesario para seguir operando. Fue durante este proceso que pudieron comprobar las grandes deficiencias que presentaba la planta para lograr este objetivo. Frente a esta realidad, resolvieron parar la planta que realizó su última reacción en abril de 2009. El marco regulatorio impuesto, que no consideró -ni considera- la existencia de experiencias de este tipo, y afectó negativamente dinámicas concretas de desarrollo local.

La instalación de la planta de biodiesel que procesa AVU fue una estrategia para dinamizar una pequeña localidad rural que estaba agonizando. La experiencia se desarrolló como una continuidad de políticas orientadas al fortalecimiento del pueblo de Ramón Santamarina, como la creación de la escuela técnica agropecuaria. De este modo se propone un modelo de integración entre lo rural y lo urbano diferente.
En conclusión se puede afirmar que la producción de biodiesel a partir de aceites vegetales usados en el sur de provincia de Buenos Aires surgió articulando de forma particular elementos heterogéneos y generaron diferentes dinámicas de inclusión social. Estos procesos permiten comprender la complejidad que pueden presentar las experiencias y desarrollo de tecnologías sociales. Las mismas no pueden ser interpretadas de forma aislada, sino en una compleja red de relaciones de influencia mutua a partir de distintas dinámicas de problema-solución que se van encadenando en procesos de co-construcción de tecnologías, actividades económicas, dinámicas sociales y regulaciones.





*  Para la elaboración de este artículo se utilizó la información recolectada a través de una serie de entrevistas personales con diferentes personas vinculadas con las experiencias analizadas. En este sentido quiero agradecer la paciencia y buena predisposición que tuvieron con el autor Alejandro Teodori y Willy Gutierrez Valencia de la Escuela Agropecuaria de Ramón Santamarina.

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